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COP21 PARIS. ¿A QUÉ NOS ENFRENTAMOS?

El ser humano, en su afán de adaptación al medio y de desarrollarse técnica y socialmente hacia estados cada vez más complejos, ha modificado profundamente su entorno. El entorno actual de prácticamente cualquier lugar del planeta es tremendamente distinto del que nuestros antepasados vieron.

Aunque, si bien estas modificaciones han tenido desde siempre unos efectos a una escala local, la magnitud de los procesos acaecidos a raíz de la Revolución Industrial y sobretodo a partir de la segunda mitad del Siglo XX, han comportado una serie de notorios efectos que pueden ser considerados a escala global. Todos estos cambios, con sus correspondientes efectos, forman parte de lo que se denomina como “Cambio Global”, un concepto que hace referencia, entre otros a:

  1. El enorme crecimiento demográfico de la población humana, que si bien fue importante en lo que se conoce como Occidente (EEUU, Europa y Japón) durante el siglo pasado, la centuria actual corresponde a gran parte de los países en vías de desarrollo, y con una preponderancia innegable en China, India y gran parte de los países africanos.
  2. Los cambios en los usos del suelo y la cubierta del suelo, la ocupación del territorio, así como un crecimiento sin precedentes de las ciudades, las vías de comunicación y el volumen de transporte de mercancías, producto y a la vez causa de lo que se conoce como globalización de la producción y de la economía.
  3. El aumento en el consumo de recursos naturales bien sean forestales, minerales, hídricos, alimenticios…así como del consumo y producción de energía.
  4. La pérdida de biodiversidad por elementos contaminantes, la sobrepesca o la reducción de la calidad y la extensión de los ecosistemas terrestres. Los expertos consideran la situación presente como la “Sexta Gran Extinción”. Actualmente, el ritmo o tasa de extinción es por lo menos 1.000 veces superior a la de hace unos siglos.
  5. El aumento de la contaminación del aire (cambio climático), del agua marítima y continental (acidificación de los océanos y contaminación de aguas de escorrentía y subterráneas) así como del suelo (procesos de desertificación).

Ante la inminente celebración de la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP21/CMP21) en París, es de especial interés y creemos necesario resumir brevemente cuál es la situación actual de cambio climático y cuáles son los pronósticos y escenarios a que nos enfrentamos en el futuro a corto-medio plazo, es decir, en el presente siglo.

Ya que el clima se configura a través de dos parámetros básicos como son la temperatura y la precipitación, es indispensable tratar la evolución, estado y proyección de ambos para comprender en qué medida el hombre ha sido capaz de incidir en ellos. Decir esto es lo mismo que preguntarse en qué medida la especie humana es capaz de alterar el clima, un sistema perfecto e increíblemente complejo, y así ser capaz de generar un auténtico cambio climático.

Anomalías de temperatura registradas y proyectadas en base al período de referencia 1961-1990. Fuente: IPCC AR5.
Anomalías de temperatura registradas y proyectadas en base al período de referencia 1961-1990. Fuente: IPCC AR5.

A lo largo del Siglo XX y la primera década del Siglo XXI los datos instrumentales, observados y medidos, nos muestran una tendencia positiva en las anomalías de temperatura registradas en base a la serie del período 1961-1990. Si bien las anomalías registradas hasta finales del siglo siguen claramente una tendencia al alza, apenas superaban los 0,25ºC. Es a partir de este momento que las anomalías térmicas que muestra el planeta a lo largo de los primeros años del presente siglo superan los 0,5ºC aunque en los últimos años se aprecia una ligera estabilización.

Las proyecciones que viene realizando el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, conocido por el acrónimo en inglés IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), desde 1990 sin embargo, presentan un escenario de futuro podríamos decir inmediato con un aumento térmico significativo que podría variar entre algo más de los 0,5ºC  en el mejor de los casos y de hasta 2ºC en el peor de ellos respecto al registrado para el período citado.

Los efectos de los cambios proyectados en cuanto a temperatura y a precipitación tienen, sin embargo, una distribución geográfica dispar. Los aumentos de temperatura y las variaciones en la precipitación se prevé que tengan una plasmación variable sobre las distintas regiones del planeta, bajo escenarios más positivos o más negativos, y con mayor o menor grado de confianza.

De este modo, comparando un escenario considerado como positivo (RCP2.6, donde las siglas RCP equivalen a Representative Concentration Pathways, Trayectorias de Concentraciones Representativas) se proyectan aumentos de temperatura en torno a 1 ºC para finales de siglo, aunque con mayores aumentos térmicos en áreas del Ártico (hasta 3 ºC más) y sobre los continentes (1,5 ºC más). Bajo un escenario negativo (RCP8.5), la temperatura media del planeta aumentaría de media aproximadamente 3 ºC. El fuerte aumento térmico en este escenario tendría también especial incidencia sobre los continentes (hasta 5ºC) y muy notablemente en el Ártico, un espacio muy vulnerable que vería incrementada su temperatura en hasta 9 ºC respecto al período 1981-2005.

Proyecciones de cambio en la temperatura media anual en superficie (a), en la media de precipitación anual (b) y en el nivel medio del mar para finales de siglo en base al período 1986-2005. Fuente: IPCC AR5.
Proyecciones de cambio en la temperatura media anual en superficie (a), en la media de precipitación anual (b) y en el nivel medio del mar para finales de siglo en base al período 1986-2005. Fuente: IPCC AR5.


Las variaciones proyectadas en la precipitación para finales de siglo muestran un ligero aumento de la precipitación, probablemente debido a un refuerzo del ciclo del agua a escala planetaria. Sin embargo, y sobre todo bajo un escenario RCP8.2, se esperaría un acrecentamiento de los extremos pluviométricos: las áreas subtropicales más secas recibirían menor cantidad de precipitación, mientras que las regiones húmedas tropicales y las latitudes más altas de ambos hemisferios recibirían mayor precipitación, hasta un 50% más respecto a la precipitación del período base de 1986- 2005.

Las proyecciones cuanto al aumento del nivel marino son preocupantes. Ambos escenarios apuntan a un incremento del mismo, aunque ligeramente dispar. Bajo el escenario “positivo” el aumento del nivel marino a finales del presente siglo sería cercano a los 40-50 cm en gran parte del globo, mientras que bajo un escenario más negativo el nivel del mar se llegaría a incrementar prácticamente en unos 60-70 cm respecto al nivel actual.

Proyecciones de aumento del nivel medio del mar. Comparativamente con el nivel marino a inicios del actual Siglo XXI, se prevé un aumento que, en el mejor de los casos alcance los 40 centímetros a finales de siglo (RCP 2.6) y en el peor de los escenarios aumente hasta cerca de 1 metro (RCP 8.5) respecto al nivel del año 2008, tomado en este caso como base. Fuente: IPCC AR5.
Proyecciones de aumento del nivel medio del mar. Comparativamente con el nivel marino a inicios del actual Siglo XXI, se prevé un aumento que, en el mejor de los casos alcance los 40 centímetros a finales de siglo (RCP 2.6) y en el peor de los escenarios aumente hasta cerca de 1 metro (RCP 8.5) respecto al nivel del año 2008, tomado en este caso como base. Fuente: IPCC AR5.

La evolución de éstos parámetros y la consecución de unos u otros escenarios más positivos o más negativos a finales del presente siglo dependerá de muchos factores a considerar como ya se ha apuntado, aunque muy especialmente de las emisiones de gases de efecto invernadero, sobre todo de dióxido de carbono, pues recordemos que suponía el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero de origen antrópico, y en menor medida del metano, el óxido nitroso y otros gases fluorados con efecto invernadero.

Las emisiones de estos gases han ido en continuo aumento a lo largo de la era industrial (e incluso antes) como ya hemos comentado, aunque jamás se han abocado a la atmósfera tales cantidades como las que se dan hoy en día: cerca de 40 Gigatoneladas de CO2 al año. Ante el estado actual se presentan hasta cuatro escenarios posibles propuestos por el IPCC.

Emisiones de dióxido de carbono proyectadas para finales de siglo bajo cuatro escenarios distintos y los respectivos incrementos de temperatura que originarían respecto a 1850-1900. Fuente: Global Carbon Project, basado en Fuss et alt., 2014.
Emisiones de dióxido de carbono proyectadas para finales de siglo bajo cuatro escenarios distintos y los respectivos incrementos de temperatura que originarían respecto a 1850-1900. Fuente: Global Carbon Project, basado en Fuss et alt., 2014.

Si bien los diversos escenarios prevén un aumento, no todos lo hacen de la misma manera:

  • RCP8.5 considera un aumento sistemático y sostenido de las emisiones de forma continuada hasta finales de siglo, para cuando se daría una cierta reducción del ritmo de emisiones, aunque no de la cantidad emitida al año. La humanidad emitiría un 500% más de lo que actualmente emite, es decir, más de 100 GtC cada año.
  • RCP6 prevé un aumento de las emisiones a menor ritmo seguido de una disminución tras un punto de inflexión hacia 2080. Sin embargo, las emisiones en el año 2100 continuarían siendo superiores a las habituales.
  • RCP4.5 puede considerarse parcialmente positivo, pues de cumplirse dicha proyección a finales de siglo habríamos reducido nuestras emisiones actuales, no sin considerar un período de por lo menos 20 años más desde el momento actual de aumento de las emisiones para luego reducirlas.
  • El único escenario que podríamos considerar realmente positivo sería el RCP2.6, pues prevería una reducción rápida y prácticamente inmediata de las emisiones de dióxido de carbono que permitiría para 2070 situar las emisiones bajo el umbral de las emisiones globales netamente negativas, es decir, que inyectaríamos menos dióxido de carbono del que se cree se puede absorber.

Alcanzar uno u otro de los escenarios proyectados dependerá, en gran medida, de lo que ocurra y se acuerde en la COP21 el presente año, y más allá de eso, de la implicación de las partes y la seriedad con la que sean capaces de abordar una cuestión decisiva para el futuro del planeta y de nuestra propia existencia.

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