Todas las entradas por Raúl Estévez

Estudiante de Geografía en la Universidad de Barcelona.

COP21 PARIS: ¿LA ÚLTIMA OPORTUNIDAD DE REACCIONAR ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO?

Desde la década de los 90 del pasado siglo se han ido sucediendo una serie de conferencias de ámbito internacional promovidas por las Naciones Unidas en su Convención Marco sobre Cambio Climático. Todas ellas, un total de veinte hasta la fecha y a punto de tener lugar la vigésimo-primera en París, han tratado de reunir anualmente a todos los miembros para la lucha contra el cambio climático.

Las Cumbres de la Tierra

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), sus estrategias y objetivos, se ha visto reforzada e inspirada por las Conferencias de las Naciones Unidas sobre medio ambiente y desarrollo que se iniciaron durante el último tercio del siglo XX.

Fotografía de la Pimera Cumbre de la Tierra, celebrada en Estocolmo (Suecia) en el año 1972.
Fotografía de la Pimera Cumbre de la Tierra, celebrada en Estocolmo (Suecia) en el año 1972.

Hasta la fecha se han celebrado cuatro de las también denominadas “Cumbres de la Tierra”:

La primera de ellas tuvo lugar en 1972, en Estocolmo (Suecia), bajo el nombre de Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano. Fue la primera gran conferencia de la ONU sobre cuestiones ambientales internacionales, y marcó un punto de inflexión en el desarrollo de la política internacional en materia de medio ambiente

La segunda, y de vital importancia por la introducción del concepto de desarrollo sostenible, fue celebrada en Rio de Janeiro (Brasil) en 1992. Su trascendencia fue, muy posiblemente, la mayor entre las celebradas hasta el presente, y cimentó las bases para el desarrollo de la CMNUCC, creada en el mismo año 1992 en Nueva York y que desarrollaría las Conferencias de las Partes.

La tercera fue celebrada en Johannesburgo (Sudáfrica) en 2002, y además de reiterarse en la necesidad de incorporar y alcanzar el desarrollo sostenible, hizo especial hincapié en la pobreza y los problemas medioambientales.

La última Cumbre de la Tierra celebrada tuvo lugar en Rio de Janeiro en el pasado 2012, fue denominada como Rio+20 y fue catalogada como un auténtico desastre, un fracaso. Aprobado el documento bajo acuerdo de mínimos, ha sido descrito como una vergüenza política que demuestra la incapacidad y la reticencia de parte de ciertos Estados de llevar a cabo políticas trascendentales y series en materia de medio ambiente.

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático

Como hemos indicado, la CMNUCC es un tratado internacional que, a pesar de ser creado en 1992, no entró en vigor hasta 1994. La Convención está integrada por los miembros firmantes, los cuales reciben el nombre de “partes”. Así, se hace referencia a las sucesivas Conferencias de las Partes (COP, por sus siglas en inglés) que tienen lugar anualmente y en las que participan todos los miembros firmantes del tratado. Las partes (196 países en 2014) fueron clasificados en sus inicios según su grado de desarrollo, su capacidad de acción y reacción así como su capacidad de financiación y adaptación.

La CMNUCC incorporó en 1997 el ya conocido como Protocolo de Kioto. Su nombre proviene, precisamente, del nombre de la ciudad japonesa sede de la III Conferencia de las Partes. El Protocolo de Kioto es un instrumento, un acuerdo vinculante, que fue adicionado a la CMNUCC para acelerar el proceso de reducción de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) y asegurar el compromiso de las partes firmantes.

Mapa de situación de los países segun posición respecto al Protocolo de Kioto. En verde: firmantes y ratificantes, naranja (Estados Unidos) firmantes pero no ratificantes y en rojo (Canadá) retirados del protocolo.
Mapa de situación de los países segun posición respecto al Protocolo de Kioto. En verde: firmantes y ratificantes, naranja (Estados Unidos) firmantes pero no ratificantes y en rojo (Canadá) retirados del protocolo.

Todos los países miembros firmaron y posteriormente ratificaron el Protocolo, a excepción de dos:

  • Canadá: después de la Cumbre del Clima de Durban (Sudáfrica, 2011) decidió abandonar el Protocolo de Kioto por calificarlo de ineficaz y en vistas de las multas que debería afrontar por su previsible incumplimiento.
  • Estados Unidos: el expresidente Bill Clinton firmó el acuerdo pero el Congreso estadounidense no lo ratificó. El Gobierno de George Bush abandonó el Protocolo de Kiota por las mismas razones que Canadá.

Las reuniones periódicas que se celebran desde 1995 (como hemos dicho al principio de este artículo: veinte hasta la fecha) tienen como objetivo examinar el cumplimiento de los objetivos acordados y la aplicación de las políticas relativas al cambio climático que han sido adoptadas en conferencias previas.

Estas reuniones reciben asimismo el nombre popular de “Cumbres del Clima”, y la razón de este artículo es la celebración inmediata de la XXI Conferencia de las Partes, también conocida como COP21 y que tendrá lugar en París entre el 30 de diciembre y el 11 de noviembre de 2015.

La Conferencia de las Partes de París

La XXI Conferencia de las Partes tendrá lugar en Le Bourget, localidad muy próxima a París durante el mes de diciembre de 2015. Se ha llevado a cabo un período de negociaciones de un año después de la COP20 celebrada en Lima (Perú) en 2014. Para este período se redactó un documento en Ginebra (Suiza) que serviría de base para las negociaciones y la celebración de hasta cuatro reuniones periódicas a lo largo del año 2015, que terminarían en la redacción de un documento final  que será propuesto y discutido en París.

 

paris info

El objetivo prioritario es alcanzar un acuerdo jurídicamente vinculante entre todas las partes. Tras alargarse el segundo período de vigencia del Protocolo de Kioto (enmienda de Doha) desde 2012 y válido hasta 2020, se espera el acuerdo acerca de un nuevo protocolo que sustituya al vigente. Lo que perseguiría dicho protocolo es que la temperatura planetaria no aumentara más allá de los 2ºC respecto a la era pre-industrial.

Desde aquí no pretendemos llamar al escepticismo, pero parece que el objetivo que se plantea parece más bien un eslogan de buenas intenciones más que un objetivo claramente alcanzable. Discutimos esta idea porque hasta la fecha, por bien que se han realizado multitud de Conferencias de las Partes y Cumbres de la Tierra, muchas de ellos vinculantes y comprometedoras, en lo que al planeta concierne, no ha servido absolutamente para nada.

¿Un objetivo asumible?

El Cambio Global que describíamos en el primer artículo no ha hecho más que reafirmarse en sí mismo. En materia climática no puede achacarse el problema a una cuestión de “inercia del sistema climático”, pues nada más lejos de la realidad la emisión de GEI y concretamente de CO2 no ha hecho más que continuar aumentando.

Quizás los acuerdos que suscribían los firmantes del Protocolo de Kioto fueran demasiado irrealizables para algunos (como prueba Canadá y Estados Unidos, que sin intentarlo siquiera desistieron de esa tarea) pero aún y así parece haber sido un esfuerzo ínfimo, podríamos decir inútil, porque la realidad confirma que el calentamiento global y la contaminación atmosférica describen precisamente la misma tendencia que se trataba de evitar y contener.

Lo que se propone con este acuerdo para un nuevo protocolo es, en otras palabras y como recordarán de nuestro primer artículo, un escenario RCP2.6 según el IPCC. Es decir, que para evitar que la temperatura planetaria sobrepase el aumento en 2ºC a final de siglo respecto a los valores de la era pre-industrial, no sólo deberían reducirse desde este preciso instante las emisiones de todos los países, sino que debería apostarse por una economía baja en carbono capaz de llegar a no generar absolutamente ninguna emisión de gases de efecto invernadero para 2100. La tendencia, desgraciadamente y como cabía esperar, apunta más bien hacia escenarios RCP8.5 y RCP6.0, que se corresponden a aquellos que prevén un aumento de la temperatura media global hacia final de siglo

Es por ello que nos preguntamos, ¿realmente es realizable sabiendo cuáles son las reticencias de algunos países y los intereses que persiguen? ¿tiene sentido hablar de tales objetivos, a priori irrealizables, conociendo la tendencia presentada hasta el momento? ¿acaso no presenta un cierto punto de cinismo? Parece ser que no ha sido hasta el presente 2015 que los gobiernos de los estados que forman parte han decidido darse cuenta que el problema reside y siempre lo ha hecho en el sistema económico que es totalmente insostenible y, ahora que parecen haberse alertado de tal obviedad, pretenden realizar un cambio radical que ni tan sólo se albira hasta el momento.

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COP21 PARIS. ¿A QUÉ NOS ENFRENTAMOS?

El ser humano, en su afán de adaptación al medio y de desarrollarse técnica y socialmente hacia estados cada vez más complejos, ha modificado profundamente su entorno. El entorno actual de prácticamente cualquier lugar del planeta es tremendamente distinto del que nuestros antepasados vieron.

Aunque, si bien estas modificaciones han tenido desde siempre unos efectos a una escala local, la magnitud de los procesos acaecidos a raíz de la Revolución Industrial y sobretodo a partir de la segunda mitad del Siglo XX, han comportado una serie de notorios efectos que pueden ser considerados a escala global. Todos estos cambios, con sus correspondientes efectos, forman parte de lo que se denomina como “Cambio Global”, un concepto que hace referencia, entre otros a:

  1. El enorme crecimiento demográfico de la población humana, que si bien fue importante en lo que se conoce como Occidente (EEUU, Europa y Japón) durante el siglo pasado, la centuria actual corresponde a gran parte de los países en vías de desarrollo, y con una preponderancia innegable en China, India y gran parte de los países africanos.
  2. Los cambios en los usos del suelo y la cubierta del suelo, la ocupación del territorio, así como un crecimiento sin precedentes de las ciudades, las vías de comunicación y el volumen de transporte de mercancías, producto y a la vez causa de lo que se conoce como globalización de la producción y de la economía.
  3. El aumento en el consumo de recursos naturales bien sean forestales, minerales, hídricos, alimenticios…así como del consumo y producción de energía.
  4. La pérdida de biodiversidad por elementos contaminantes, la sobrepesca o la reducción de la calidad y la extensión de los ecosistemas terrestres. Los expertos consideran la situación presente como la “Sexta Gran Extinción”. Actualmente, el ritmo o tasa de extinción es por lo menos 1.000 veces superior a la de hace unos siglos.
  5. El aumento de la contaminación del aire (cambio climático), del agua marítima y continental (acidificación de los océanos y contaminación de aguas de escorrentía y subterráneas) así como del suelo (procesos de desertificación).

Ante la inminente celebración de la XXI Conferencia Internacional sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP21/CMP21) en París, es de especial interés y creemos necesario resumir brevemente cuál es la situación actual de cambio climático y cuáles son los pronósticos y escenarios a que nos enfrentamos en el futuro a corto-medio plazo, es decir, en el presente siglo.

Ya que el clima se configura a través de dos parámetros básicos como son la temperatura y la precipitación, es indispensable tratar la evolución, estado y proyección de ambos para comprender en qué medida el hombre ha sido capaz de incidir en ellos. Decir esto es lo mismo que preguntarse en qué medida la especie humana es capaz de alterar el clima, un sistema perfecto e increíblemente complejo, y así ser capaz de generar un auténtico cambio climático.

Anomalías de temperatura registradas y proyectadas en base al período de referencia 1961-1990. Fuente: IPCC AR5.
Anomalías de temperatura registradas y proyectadas en base al período de referencia 1961-1990. Fuente: IPCC AR5.

A lo largo del Siglo XX y la primera década del Siglo XXI los datos instrumentales, observados y medidos, nos muestran una tendencia positiva en las anomalías de temperatura registradas en base a la serie del período 1961-1990. Si bien las anomalías registradas hasta finales del siglo siguen claramente una tendencia al alza, apenas superaban los 0,25ºC. Es a partir de este momento que las anomalías térmicas que muestra el planeta a lo largo de los primeros años del presente siglo superan los 0,5ºC aunque en los últimos años se aprecia una ligera estabilización.

Las proyecciones que viene realizando el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, conocido por el acrónimo en inglés IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), desde 1990 sin embargo, presentan un escenario de futuro podríamos decir inmediato con un aumento térmico significativo que podría variar entre algo más de los 0,5ºC  en el mejor de los casos y de hasta 2ºC en el peor de ellos respecto al registrado para el período citado.

Los efectos de los cambios proyectados en cuanto a temperatura y a precipitación tienen, sin embargo, una distribución geográfica dispar. Los aumentos de temperatura y las variaciones en la precipitación se prevé que tengan una plasmación variable sobre las distintas regiones del planeta, bajo escenarios más positivos o más negativos, y con mayor o menor grado de confianza.

De este modo, comparando un escenario considerado como positivo (RCP2.6, donde las siglas RCP equivalen a Representative Concentration Pathways, Trayectorias de Concentraciones Representativas) se proyectan aumentos de temperatura en torno a 1 ºC para finales de siglo, aunque con mayores aumentos térmicos en áreas del Ártico (hasta 3 ºC más) y sobre los continentes (1,5 ºC más). Bajo un escenario negativo (RCP8.5), la temperatura media del planeta aumentaría de media aproximadamente 3 ºC. El fuerte aumento térmico en este escenario tendría también especial incidencia sobre los continentes (hasta 5ºC) y muy notablemente en el Ártico, un espacio muy vulnerable que vería incrementada su temperatura en hasta 9 ºC respecto al período 1981-2005.

Proyecciones de cambio en la temperatura media anual en superficie (a), en la media de precipitación anual (b) y en el nivel medio del mar para finales de siglo en base al período 1986-2005. Fuente: IPCC AR5.
Proyecciones de cambio en la temperatura media anual en superficie (a), en la media de precipitación anual (b) y en el nivel medio del mar para finales de siglo en base al período 1986-2005. Fuente: IPCC AR5.


Las variaciones proyectadas en la precipitación para finales de siglo muestran un ligero aumento de la precipitación, probablemente debido a un refuerzo del ciclo del agua a escala planetaria. Sin embargo, y sobre todo bajo un escenario RCP8.2, se esperaría un acrecentamiento de los extremos pluviométricos: las áreas subtropicales más secas recibirían menor cantidad de precipitación, mientras que las regiones húmedas tropicales y las latitudes más altas de ambos hemisferios recibirían mayor precipitación, hasta un 50% más respecto a la precipitación del período base de 1986- 2005.

Las proyecciones cuanto al aumento del nivel marino son preocupantes. Ambos escenarios apuntan a un incremento del mismo, aunque ligeramente dispar. Bajo el escenario “positivo” el aumento del nivel marino a finales del presente siglo sería cercano a los 40-50 cm en gran parte del globo, mientras que bajo un escenario más negativo el nivel del mar se llegaría a incrementar prácticamente en unos 60-70 cm respecto al nivel actual.

Proyecciones de aumento del nivel medio del mar. Comparativamente con el nivel marino a inicios del actual Siglo XXI, se prevé un aumento que, en el mejor de los casos alcance los 40 centímetros a finales de siglo (RCP 2.6) y en el peor de los escenarios aumente hasta cerca de 1 metro (RCP 8.5) respecto al nivel del año 2008, tomado en este caso como base. Fuente: IPCC AR5.
Proyecciones de aumento del nivel medio del mar. Comparativamente con el nivel marino a inicios del actual Siglo XXI, se prevé un aumento que, en el mejor de los casos alcance los 40 centímetros a finales de siglo (RCP 2.6) y en el peor de los escenarios aumente hasta cerca de 1 metro (RCP 8.5) respecto al nivel del año 2008, tomado en este caso como base. Fuente: IPCC AR5.

La evolución de éstos parámetros y la consecución de unos u otros escenarios más positivos o más negativos a finales del presente siglo dependerá de muchos factores a considerar como ya se ha apuntado, aunque muy especialmente de las emisiones de gases de efecto invernadero, sobre todo de dióxido de carbono, pues recordemos que suponía el 75% de las emisiones de gases de efecto invernadero de origen antrópico, y en menor medida del metano, el óxido nitroso y otros gases fluorados con efecto invernadero.

Las emisiones de estos gases han ido en continuo aumento a lo largo de la era industrial (e incluso antes) como ya hemos comentado, aunque jamás se han abocado a la atmósfera tales cantidades como las que se dan hoy en día: cerca de 40 Gigatoneladas de CO2 al año. Ante el estado actual se presentan hasta cuatro escenarios posibles propuestos por el IPCC.

Emisiones de dióxido de carbono proyectadas para finales de siglo bajo cuatro escenarios distintos y los respectivos incrementos de temperatura que originarían respecto a 1850-1900. Fuente: Global Carbon Project, basado en Fuss et alt., 2014.
Emisiones de dióxido de carbono proyectadas para finales de siglo bajo cuatro escenarios distintos y los respectivos incrementos de temperatura que originarían respecto a 1850-1900. Fuente: Global Carbon Project, basado en Fuss et alt., 2014.

Si bien los diversos escenarios prevén un aumento, no todos lo hacen de la misma manera:

  • RCP8.5 considera un aumento sistemático y sostenido de las emisiones de forma continuada hasta finales de siglo, para cuando se daría una cierta reducción del ritmo de emisiones, aunque no de la cantidad emitida al año. La humanidad emitiría un 500% más de lo que actualmente emite, es decir, más de 100 GtC cada año.
  • RCP6 prevé un aumento de las emisiones a menor ritmo seguido de una disminución tras un punto de inflexión hacia 2080. Sin embargo, las emisiones en el año 2100 continuarían siendo superiores a las habituales.
  • RCP4.5 puede considerarse parcialmente positivo, pues de cumplirse dicha proyección a finales de siglo habríamos reducido nuestras emisiones actuales, no sin considerar un período de por lo menos 20 años más desde el momento actual de aumento de las emisiones para luego reducirlas.
  • El único escenario que podríamos considerar realmente positivo sería el RCP2.6, pues prevería una reducción rápida y prácticamente inmediata de las emisiones de dióxido de carbono que permitiría para 2070 situar las emisiones bajo el umbral de las emisiones globales netamente negativas, es decir, que inyectaríamos menos dióxido de carbono del que se cree se puede absorber.

Alcanzar uno u otro de los escenarios proyectados dependerá, en gran medida, de lo que ocurra y se acuerde en la COP21 el presente año, y más allá de eso, de la implicación de las partes y la seriedad con la que sean capaces de abordar una cuestión decisiva para el futuro del planeta y de nuestra propia existencia.

¿Qué es el Dryas?

El llamado Joven Dryas es un acontecimiento climático que tuvo lugar al final de la última glaciación. Esta época glaciar recibe el nombre de Glaciación de Würm (aunque también conocida como Wisconsin en América del Norte, entre otras denominaciones regionales) y tuvo lugar entre 100.000 y 10.000 BP (Before Present). El nombre de Dryas proviene de una flor alpina denominada científicamente como Dryas Octopetala.

Cuando los hielos empezaron a retirarse a latitudes cada vez superiores, hace cerca de 11.000 años tuvo lugar un período relativamente corto de tiempo en el que, justo cuando el planeta se dirigía hacia una época climática más cálida tras el período glaciar que había superado, la temperatura de la Tierra, sobretodo en el hemisferio norte, volvió a recaer.

“Este acontecimiento fue sorprendente, porque el sistema (Tierra) estaba ya sumido en la etapa cálida que define el último interglaciar y las temperaturas debían de ser entonces bastante similares a las que tenemos hoy. De repente, en tan solo 100 años, Europa septentrional y el noroeste de América retornaron a las condiciones glaciales […] y los testigos de hielo de Groenlandia demuestran como la temperatura bajó hasta sus valores de la etapa glacial. Esas condiciones frías se prolongaron durante mil años, pasados los cuales el Joven Dryas se terminó abruptamente: en menos de 20 años según los trabajos del eminente paleoclimatólogo W.Daansgard, de la Universidad de Copenhague.”

Fuente: Cambios climáticos: Una aproximación al Sistema Tierra. Martín-Chivelet, Javier. Ed.Libertarias

Este abrupto y repentino enfriamiento del hemisferio norte fue causado por un cambio en las corrientes marinas del Atlántico Norte. La fusión acelerada de enormes masas de hielo al salir del periodo glacial en el Canadá formó grandes cantidades de agua dulce que se acumulaban en lagos temporales. Uno de ellos, el llamado Lago Agassiz se situaba allí donde la capa de hielo retrocedía, recibiendo inmensas cantidades de agua proveniente del deshielo.

Pero su capacidad no era suficiente y evidentemente existía un drenaje hacia la cuenca del Mississippi americano y hacia el río San Lorenzo. A medida que el hielo se retiraba y quedaba libre la desembocadura del río San Lorenzo, las aguas del Lago Agassiz y del resto de grandes lagos situados entre el actual Canadá y los EE.UU. drenaron enormes cantidades de agua dulce hacia el Océano Atlántico de manera repentina. De este modo la salinidad del Atlántico Norte disminuyó y la Corriente Termohalina y la Corriente Cálida del Golfo se vieron interrumpidas. Europa y en menor medida Norteamérica volvieron a las condiciones glaciales anteriores. Los hielos volvieron a avanzar en los dos continentes, a pesar de que no con la misma contundencia.

origen Younger Dryas

Este mapa muestra la situación de la capa de hielo en Norteamérica hace 11.000 años en el momento que tendría lugar el Dryas reciente. Se observa la situación de los lagos y los ríos por donde había el drenaje de agua dulce. Estos lagos almacenaban inmensas cantidades de agua que más tarde abocarían al Océano Atlántico. Actualmente se sitúan en aquella zona los llamados Grandes Lagos, en la frontera entre Canadá y los Estados Unidos.

Después de este episodio se restableció paulatinamente la Corriente Termohalina, recuperándose las temperaturas en Europa y el Océano Atlántico Norte y la capa de hielo se destruyó de forma acelerada como anteriormente hemos comentado. De este modo finalizó el periodo glacial de Würm, dando paso al Holoceno y al actual periodo postglacial en el que vivimos, permitiendo la etapa de mayor expansión y desarrollo de las civilizaciones humanas.

Este hecho constatado es prueba de que probablemente podría haber ocurrido con anterioridad una situación, al menos, de características similares. Esto nos hace pensar en que quizás el desencadenante de las glaciaciones es precisamente la interrupción de las corrientes oceánicas, las cuales cómo hemos visto tienen la capacidad de intervenir en el clima de forma incisiva.

La comunidad científica aún desconoce mucho en relación a las corrientes marinas, y sobre todo en cuanto a la Corriente Termohalina en profundidad. No obstante, se cree firmemente en su relación con la regulación térmica general del sistema Tierra tanto en los océanos como en los propios continentes por la transferencia de calor. Se teoriza incluso desde hace varios años sobre un posible enfriamiento del hemisferio norte, un “nuevo micro Dryas”,  que podría ser causado por la interrupción de la corriente termohalina en cuestión y de la corriente cálida del golfo que baña las costas atlánticas europeas por efecto del deshielo de los casquetes glaciares en los polos.

 

Transformación urbana: gentrificación productiva en un barrio de Barcelona


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La ciudad de Barcelona ha sufrido cambios urbanísticos importantes a lo largo de su historia promovidos por el crecimiento de la propia ciudad y el aumento de la población, motivado en muchas ocasiones por la acogida de inmigración. Actualmente la ciudad cuenta con 1.620.943 personas, según el censo del pasado año 2012. No obstante, el área metropolitana es extensa y alberga a una población de cerca de 3.200.000 personas.

Un poco de historia…

El llano de Barcelona en sus inicios albergó un asentamiento íbero layetano. Con la llegada del Imperio Romano en el año 218 aC, éste conquistó el territorio y fundó la ciudad hacia el año 15 aC, rebautizada con el nombre de Barcino, situada a pocos cientos de metros de distancia del mar. Su función era básicamente militar pero con el tiempo y por su situación fue derivando hacia el comercio. Por ello, fue fortificada y amurallada en el Siglo II d.C.

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Plano de la ciudad medieval de Barcelona de 1806. Destacan la ciudad amurallada, el trazado irregular y sus calles estrechas. Al este de la ciudad la ciudadela militar. (Fuente: Wikipedia)

El crecimiento de la ciudad durante siglos y el auge del comercio hicieron que la ciudad tuviera que desmantelar las murallas para así expandirse y pasar a ocupar una extensión de terreno mayor hasta llegar a absorber poblaciones vecinas. La ciudad intramuros necesitaba un nuevo plan urbanístico expansivo, en cierta manera también para mejorar la salubridad y reducir la densidad de población que tenía en los siglos XVIII y XIX. El gran plan de ensanchamiento denominado “Eixample” fue llevado a cabo por Ildefonso Cerdà a partir de 1858, creando un plano hipodámico, es decir, en cuadrícula, que pudiera garantizar una buena fluidez, una gran ocupación del territorio y que uniera los diversos municipios con la capital.

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Plano de 1859 del Plan de Ensache de Barcelona ideado por Ildefonso Cerdà. Destacada en oscuro la ciudad medieval original que conserva. (Fuente: urba.unifi.it)

El ensanche fue el causante de que Barcelona pudiera continuar creciendo y albergar a más población mientras la salubridad se mejoraba, se hacían mejoras en el saneamiento público, más parques, calles y avenidas aptas para el tránsito, y la densidad de población se veía reducida. No obstante, el crecimiento posterior fue tal que el llano de Barcelona se ocupó totalmente y apenas quedaban terrenos para el conreo. Con la llegada de la industria a Cataluña y a su capital, ésta fue un foco de atracción de masa obrera desde el campo, con lo que también proliferaron barrios periféricos incrementando aún más la población de la ciudad.

La ciudad ya no puede crecer a lo ancho, y mientras tanto, las ciudades vecinas (Hospitalet de Llobregat, Cornellà, Badalona, Santa Coloma de Gramenet, Esplugues de Llobregat…) también se expanden e incluso algunas actúan como ciudades dormitorio. Llegado un punto se fusionan unas con otras dando lugar a lo que en urbanismo se conoce como conurbación.

El ensanche probablemente haya sido la obra urbanística más importante llevada a cabo en la ciudad, por la inmensidad del proyecto y por la modernización de la ciudad. No obstante, con la llegada de los Juegos Olímpicos de 1992 a Barcelona, la ciudad también sufrió un cambio notable, sobretodo en su fachada marítima.

La mayoría de la industria barcelonesa se situaba en el denominado barrio del Poblenou, frente al mar. Hasta hace relativamente pocos años Barcelona no tenía playas y gran parte de la fachada marítima estaba ocupada por fábricas antiguas, grandes almacenes industriales…en general una zona poco atractiva. Con los Juegos Olímpicos se promovieron obras de reconstrucción del ya nombrado barrio del Poblenou, sobre todo para la construcción de residencias, viviendas, equipamientos, etc.

Es en este barrio donde nos queremos centrar. Aunque tuvo lugar una gran renovación del barrio, muchas fábricas continuaban coexistiendo con las nuevas obras construidas a raíz del año 92. El ayuntamiento de Barcelona impulsa a partir del año 2000 un proyecto urbanístico que se basa en la substitución del suelo ocupado por industrias anticuadas y prácticamente obsoletas o con usos poco productivos por un parque tecnológico relacionado con el ámbito del conocimiento, así como promover la creación de espacios verdes y destinar parte de la superficie a la construcción de viviendas públicas.

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Imagen aérea de la actual ciudad de Barcelona. La franja marítima que observamos corresponde al Poblenou y en primera instancia destaca el nuevo Puerto del Fórum, junto con la Avenida Diagonal. (Fuente: 22barcelona.com)

Este proyecto contempla la construcción de centros de investigación, de formación y de transferencia de tecnología, además de 4.000 nuevas viviendas de protección oficial, equipamientos (145.000 m²) y zonas verdes (114.000 m²). Este parque tecnológico de la investigación denominado 22@ da un vuelco tremendo al barrio y supone la instalación de nuevas empresas relacionadas con el área del conocimiento, la investigación y las nuevas tecnologías.

Éste no es un proceso de cambios en los usos del suelo explícitamente, sino que podría ser definido como un fenómeno denominado gentrificación, y más concretamente como gentrificación productiva.

¿Qué es la gentrificación?

La gentrificación es un proceso de transformación física, económica, social y cultural de un barrio o área urbana antiguamente degradada o de clase baja que acaba siendo de clase media-alta. Los edificios son restaurados o modificados, incrementando su valor, lo que a la larga acaba expulsando sus antiguos habitantes, más pobres. Es un fenómeno que se está dando en el centro de muchas ciudades de Occidente, especialmente en Europa.

El término (del inglés gentrification) fue inventado por la socióloga Ruth Glass en 1964, describiendo lo que pasaba en el distrito londinense de Islington:

“Uno por uno, muchos de los barrios obreros de Londres han sido invadidos por clases medias. Casas modestas -con dos  habitaciones arriba y dos abajo- han sido compradas, una vez que sus arrendamientos se han acabado, convirtiéndose en residencias elegantes (…). Una vez este proceso de ‘gentrificación’ comienza en un barrio, progresa rápidamente hasta que todos sus antiguos habitantes de clase obrera han sido expulsado y todo el carácter social del barrio volteado.”

¿Y la gentrificación productiva?

La gentrificación productiva es un concepto de geografía urbana y económica que permite explicar el proceso de expulsión de actividades productivas. Estas actividades son viables desde el punto de vista de la competitividad de la empresa y normalmente se encuentran ubicadas en espacios centrales de la ciudad.

En un contexto de transformación de la economía global, basado en la “metamorfosis” hacia los servicios, se destaca principalmente la desindustrialización como requisito básico en el proceso de la gentrificación productiva. En los inicios de la transición productiva el fenómeno de la desindustrialización desvaloriza aquellos paisajes de la ciudad relacionados con la producción industrial y las clases obreras.

En resumen, mediante la gentrificación productiva se acaban sustituyendo las actividades industriales con productividad baja albergadas en la propia ciudad por actividades con mucho más valor añadido casi siempre relacionadas con el sector terciario, e incluso el denominado “sector cuaternario”, es decir, la parte de la economía que se basa en las áreas del conocimiento e incluye servicios como la generación e intercambio de información, la tecnología, consultoría, educación, investigación y desarrollo, planificación financiera y otros servicios o actividades.

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Imagen del Poblenou, observamos la combinación de la arquitectura moderna de nueva construcción junto con la chimenea y el edificio de una antigua fábrica ahora restaurada. (Fuente: e-architect.co.uk)

Aun y así no todo es tan bueno como se pinta. Al igual que hay muchos argumentos a favor (mejora de las instalaciones y equipamientos, modernización, atracción del turismo y de las empresas, de capital, de innovación… y para incrementar las arcas del ayuntamiento local) también hay muchos argumentos en contra.

Uno de ellos relacionado con la población local de la zona es básicamente el desplazamiento que comporta, además del cambio de los valores en la cultura y la tradición del barrio. En el caso del Poblenou se pasa de un modelo de barrio tradicional y vecinal a una zona destinada a la investigación con altos edificios de oficinas.

Se plantea entonces un gran dilema: ¿tradición y cultura de barrio, renovar las antiguas industrias o sustituirlas por unas más eficientes… o por el contrario dar un giro radical al barrio y apostar por la innovación y la investigación? Antes de ser un barrio a rebosar de industrias, incluso denominado el “Manchester Catalán”, efectivamente se trataba de una gran campa fuera de las murallas de la ciudad. El capitalismo, la modernización y el crecimiento económico son imparables. Hoy en día parece claro que el desarrollo, la innovación y el conocimiento se abren paso en las grandes ciudades y es, en cierto modo, otra forma de revitalizar y renovar zonas decadentes de las ciudades del siglo XXI.

La constante de los incendios en Galicia

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Parece claro que hay una especial relación entre el estado del bosque y el riesgo de incendios. Muchos gobiernos locales y regionales no invierten ni gastan su presupuesto en la limpieza y en procurar el buen estado del bosque. La mala adecuación de éste es una de las causas más importantes en la proliferación de incendios sobre todo en la época estival, porque como bien sabemos, la península reúne las condiciones idóneas para que tengan lugar.

No obstante, parece sorprendente que Galicia sea año tras año una de las comunidades autónomas más castigadas por el fuego. Su clima es marcadamente atlántico. Tiene una pluviometría elevada y constante durante el año en buena parte de su territorio, sobre todo en la Costa Cantábrica y la Costa Atlántica. En el interior la continentalidad es más marcada.

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Mapa de distribución de la pluviometría media anual en Galicia (Imagen: http://www.zonu.com)

Pero no es el clima el motivo del gran número de incendios. Encontramos varias causas que explican el porqué de este número elevado (los años 2003, 2004 y 2005, el número de incendios en Galicia suponía la mitad de los declarados en el territorio español). La primera de ellas ya mencionada es la falta de planes de prevención de incendios, entre los que hemos destacado la falta de limpieza de bosque y sotobosque.

Una segunda causa es la proliferación del eucalipto (Eucalyptus). Se trata de un árbol proveniente de Australia que crece muy rápidamente y cuya plantación se ha extendido por un gran número de países. La especie fue introducida en Galicia en 1860. Actualmente destacan dos zonas con importantes extensiones de eucalipto: la cornisa cantábrica y atlántica y el suroeste español, especialmente en la provincia de Huelva. A día de hoy, la superficie española ocupada por eucaliptos es de aproximadamente 760.000 hectáreas y representa cerca del 3% de la superficie mundial de eucalipto.

 hectarees eucaliptus peninsula

Número aproximado de hectáreas de eucalipto en la Península Ibérica según CCAA (Fuente: Greenpeace)

Esta especie es una de las más productivas en cuanto a su tala y aprovechamiento para la industria de la madera y el papel. Este es, pues, el principal motivo por el que ha extendido su plantación. Sin embargo, la introducción de una especie alóctona que además es invasora, representa una seria amenaza para la salud del bosque autóctono gallego. Además, se trata de un árbol con una combustión rápida y fácil; un incendio en medio de una gran masa forestal de eucalipto tiene una propagación de gran rapidez y virulencia, lo que hace muy complicado su control y extinción.

Una última causa destacable está relacionada con la intencionalidad de estos incendios. La mayoría son provocados por el hombre, y muchos esconden un interés tras ellos al ser provocados intencionadamente. Un gran número están provocados por malas prácticas como la quema intencionada y “controlada” (hasta que deja de serlo) de parcelas en el campo, por el uso de barbacoas o por pirómanos. Por otra parte muchos culpables de incendios están motivados por la obtención de recalificaciones de terrenos para cambios en los usos del suelo, que se hacen efectivas tras los incendios como por ejemplo para hacer pasar vías de comunicación, o por el simple hecho de causar daños en las tierras vecinas.

Gran parte de los incendios y conatos tienen lugar durante las primeras horas de la madrugada, por lo que los pirómanos tienen menos posibilidades de ser identificados, y en condiciones meteorológicas excepcionales, sobre todo con vientos de componente sur o sureste que aportan un ambiente más seco y unas temperaturas más elevadas.

Esto, junto con la repoblación cada vez más intensa del bosque con especies de la familia del eucalipto y sumado a una mala adecuación y limpieza del bosque, es lo que promueve una cantidad tan elevada de episodios de incendios, los cuales muchas veces amenazan aldeas y municipios gallegos, tal y como observamos un verano tras otro.

La solución pasa por una conciencia de los órganos de gobierno encargados de la protección, prevención efectiva, limpieza y acondicionamiento del bosque y el sotobosque. Por promover ayudas o subvenciones a los agricultores y propietarios agrícolas para que se puedan permitir la repoblación de sus parcelas con especies menos productivas pero que garanticen la protección contra estos episodios, es decir, con especies autóctonas de la zona que por naturaleza son más resistentes al fuego y actúan como impedimento para su propagación.